No podemos negar que, aunque el otoño tiene algo especial para pedalear, es habitual que algunos momentos puedan volverse duros en el peor momento. Los días son más cortos, suele haber menos luz, es más fácil encontrar barro, o si tenemos que soportar lluvia o viento, será mucho más incómodo que en verano, debido a las bajas temperaturas y la posible ausencia de sol que compense esa lluvia, viento o humedad.
Una de las tareas que, en días difíciles, se vuelven más engorrosas e incómodas, es la de reparar un pinchazo. Aunque es algo que puede llevar unos 5-10 minutos, es posible que no nos haga ninguna gracia tener que hacerlo cuando me queda poco tiempo de luz, o cuando me he mojado por la lluvia, o cuando hace frío y estás en un lugar donde no puedes resguardarte, o, obre todo, cuando la rueda está llena de barro y te mancharás y mojarás al manipularla. Próximamente, incorporaremos como opcional la inclusión de sistemas anti-pinchazos robustos, que evitarán que tengas que pararte en el peor momento a reparar un neumático, evitando pasar un mal rato por una cosa tan tonta y tan fácil como un pinchazo.
Pero aunque vayas protegido ante los pinchazos, los más aventureros deben ir más preparados, y disponer siempre del material y la indumentaria adecuada. No olvides llevar contigo un cortavientos, unos guantes largos, unas gafas que no oscurezcan pero sí te protejan los ojos, una cinta para las orejas, una braga para el cuello, y no abrigarte demasiado, ya que a los 15 minutos de empezar a pedalear, tu cuerpo se adapta y coge temperatura, con lo que puedes acabar sudando más de lo deseado. En general, deberías sentir un poco de frío en el momento de empezar la ruta, para que después puedas ir cómodo.
Este año el calor de agosto ha durado un poco más, pero como es habitual, al terminar el mes, las temperaturas en la meseta norte se vuelven agradables de nuevo.









Ya en septiembre, mientras muchos dan por terminadas las vacaciones, otros siguen aprovechando los últimos coletazos del verano para llegar a Compostela, como en esta ocasión, que después de más de 400 km recorridos, y provenientes de Ecuador, Argentina y Barcelona, José María, Martín y compañía nos envían esta fotaza de su llegada a Santiago de Compostela, con un cielo tan azul que sorprende, en una de las ciudades más lluviosas de Europa (en concreto, la décima, según algunos rankings).
El mes del calor comienza con la llegada a Santiago de Jiwon y Daniel, estudiantes de medicina de primer año, procedentes de New York, que nos envían su foto-Finish tras recorrer el Camino del Norte desde Irún (820 km), habiendo apreciado con mucho entusiasmo su aventura en bicicleta.



La primavera empieza pasada por agua…! pero las temperaturas empiezan a suavizar, y es hora de ir preparándose para pedalear.















