Apenas queda nieve en las montañas, y aunque eso no es inconveniente para algunos valientes peregrinos, ha llegado la primavera y es el momento de que, hasta el más cómodo, prepare su aventura.
No te compliques y coge en el punto de partida tu bicicleta de alquiler, devolviéndola en Santiago de Compostela, o en la ciudad en la que finalices tu viaje.






